La búsqueda incansable de una vacuna contra el coronavirus de un equipo de científicos

0
0


Todo cambió esa noche. A las 9:41 p.m., Kathryn Stephenson, directora de la unidad de ensayos clínicos del centro, le envió a Barouch un breve correo electrónico desde su iPhone: “Esto salió hoy, vi a alguien poner un enlace en Twitter”.

El enlace conducía a un sitio de virología con acceso abierto donde científicos con sede en China publicaron un archivo que contenía la secuencia genética completa del nuevo coronavirus. “Por favor, siéntanse libres de descargar, compartir, usar y analizar estos datos”, escribió Yong-Zhen Zhang, profesor de la Universidad de Fudan en Shanghái y líder del consorcio.

Cinco minutos después, Barouch les envió un correo electrónico a Liu, Mercado y Zhenfeng Li, un asistente de investigación del centro: “¿Puede alguno de ustedes extraer de este archivo la secuencia del nuevo coronavirus?”.

Pronto, los cuatro científicos estudiaban detenidamente la secuencia, una serie de 30.000 letras genéticas que nadie había visto antes ordenadas exactamente en este orden. “Trabajamos viernes, sábado, domingo, día y noche”, dijo Liu.

Cuando el fin de semana estaba por terminar, tenían una buena idea de a qué se enfrentaban y cómo derrotarlo potencialmente. El lunes, los científicos regresaron al laboratorio, listos para comenzar la empresa más ambiciosa que cualquiera de ellos haya emprendido.

Pero los investigadores no tendrían que crear una vacuna desde cero. Iban a trabajar con un manual que Barouch había estado escribiendo durante 20 años.

Para 2004, cuando Barouch inauguró su primer laboratorio en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, se había ganado una reputación como un ambicioso joven investigador. De inmediato se planteó un objetivo muy ambicioso: elaborar una vacuna contra el VIH, el virus que causa el sida.



Source link